Albacete, conocida como «la Nueva York de la Mancha» (173.000 habitantes), es una ciudad devastada por el virus. Su alcalde, Vicente Casañ (Albacete, 1985), de Ciudadanos, lleva casi un año al frente del ayuntamiento y así será hasta junio de 2021, cuando le deberá pasar el testigo a Emilio Sáez, debido al acuerdo de gobernabilidad alcanzado con el PSOE. Al actual regidor albaceteño le ha tocado lidiar con el Covid-19, que pone estos días en aprietos serios a hospitales como el de la ciudad.

¿Cómo se encuentra ante esta difícil situación?

Estamos en unas cifras muy abultadas en lo que se refiere al número de contagios y también de fallecimientos. Estoy apenado, triste y preocupado por que muchos paisanos estén perdiendo la vida durante la pandemia, pero también estoy contento por la respuesta que está dando el ayuntamiento desde hace ya muchos días. Nos hemos adelantado porque los alcaldes somos los primeros, pero a la vez el último eslabón de la cadena administrativa y trabajamos con mucha más agilidad que la administración regional y nacional. Sin embargo, nuestro trabajo no ha sido suficiente para evitar tantas muertes y contagios, por lo que seguimos solicitando a las autoridades sanitarias más medios y materiales para la ciudad de Albacete está siendo una de las grandes pagadoras de esta crisis sanitaria sin precedentes. Nosotros, ya el 20 de marzo, desde el consistorio, de acuerdo con la junta de portavoces de todos los grupos, solicitamos la presencia de la Unidad Militar de Emergencias (UME) porque nos estaba llegando información del colapso del hospital, pero el Gobierno de Castilla-La Mancha creyó que no era necesario, y aún pienso que de haber estado presente entonces se podría haber evitado más muertos.

¿Cuáles son los principales mensajes que le llegan de sus vecinos estos días?

Básicamente, en estos momentos, lo que más dicen es que faltan respiradores. El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), así como iniciativas privadas o personas a título individual, está haciendo llegar a algunos, pero se necesitan más porque son garantía de supervivencia en esta crisis sanitaria. Dios quiera que cuanto antes contemos con un número mayor. Además, el hospital de Albacete está esperando a que se abra una ampliación en la Facultad de Medicina, justo al lado, donde se están instalando camas y los medios necesarios para acoger a más pacientes porque está lucha se prevé larga. A mí me hubiera gustado que se hubiese hecho antes, ya que vamos con retraso.

Otro de los puntos calientes de esta crisis sanitaria son las residencias de mayores. En Albacete hubo varios casos y fallecimientos en el residencial Núñez de Balboa. ¿Cuál es la situación en este y otros centros de la ciudad?

Esta residencia no es municipal y, por tanto, no es competencia del Ayuntamiento sino de la Junta de Comunidades, pero en cualquier caso mandamos a los bomberos de Albacete a desinfectar los aledaños del edificio. Lo que yo sé es que la situación allí se ha empezado a controlar, ya que había sido un foco de contagio muy importante, gracias a que se ha medicalizado. También tenemos varios casos de mayores con fiebre en algún centro más, en concreto en dos residencias privadas con mucho arraigo en la ciudad, como son el asilo de San Antón y la institución Sagrado Corazón de Jesús Cotolengo, con las que hablo a menudo y las madres superioras me transmiten la necesidad de test de diagnóstico.

No sé si ha tenido la desgracia de sufrir algún caso cercano…

Desgraciadamente, conozco a mucha gente que está pasando por ello. Ahí es donde reside la gravedad de esta crisis sanitaria. Cuando el tiempo pase y veamos qué es lo que se ha hecho mal y bien, cuando evaluemos la actuación de la autoridad sanitaria tanto nacional como regional, será cuando veamos la dureza de las consecuencias, ya que muchos españoles habremos tenido algún familiar, amigo o vecino que haya sido afectado de una manera directa. Esto es algo que nos va a hacer diferentes y cambiarán la jerarquía de los valores. La batalla era dura y nadie nace enseñado, pero es necesaria la transparencia, la verdad y buscar todos los medios a nuestro alcance para adelantarnos a los hechos dentro de nuestras posibilidades, ya que un paso dado con antelación puede ser una vida ganada. Por eso, aunque no es momento de reproches, creo que la autoridad sanitaria ha ido a remolque de los acontecimientos.

Su primo Ernesto Sevilla donó 10.000 euros al hospital de Albacete. ¿Qué le parece esta iniciativa? ¿Ha colaborado usted de algún modo?

Me enteré del gesto de mi primo por los medios de comunicación y se lo agradecí en privado, pero realmente el principal problema que tenemos es de medios y de desabastecimiento, y no tanto económico. Pero, como la guerra se presume tan larga, no va a venir mal ese dinero. Hay que tener en cuenta una cosa, que hasta que el material no ha empezado a llegar hay que reconocer a las empresas y a los donantes particulares lo importante que han sido sus donaciones, tanto de mascarillas como de equipos de protección individual, para salir de la situación en la que nos encontramos, ya que la administración y la autoridad sanitaria no estaba proveyendo ese material. Por eso, esa solidaridad ha sido fundamental. Mi forma de colaborar, más allá de la cuestión económica, es que desde el primer día tanto yo como otros concejales hemos estado trabajando como un porteador más, tres o cuatro veces en el hospital llevando materiales, e incluso he ido personalmente a casas de vecinos para hacerles llegar material para hacer mascarillas.

Como periodista de profesión, ¿qué mensaje es el que le gustaría hacer llegar a su audiencia?

En primer lugar, de agradecimiento. Mis vecinos están siendo realmente sensatos y apenas está habiendo denuncias porque, en líneas generales, se están comportando de forma responsable. La gente supo, desde un principio, que tenía en su mano evitar el contagio y la propagación del virus. Y, por otro lado, les mando un mensaje optimista pero también responsable y realista. Optimista, ya que el albaceteño es una persona trabajadora, emprendedora y accesible, con una capacidad de imaginación y de lucha superior. Somos la gran ciudad de Castilla-La Mancha, con cerca de 173.000 habitantes y con una población flotante de unas 200.000 personas, por lo que hay que ser también realistas y asumir que vienen tiempos difíciles, y vamos a necesitar de todos para sacar adelante esta situación. Nosotros teníamos encima de la mesa unos presupuestos que íbamos a presentar a finales de marzo, pero los tendremos que modularlos y moldearlos a la crisis de emergencia para ayudar a la ciudadanía y a los trabajadores. A Albacete le va a costar mucho salir adelante y su ayuntamiento no va a ser un problema, sino una solución.

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/abci-casan-autoridad-sanitaria-remolque-y-nuestro-trabajo-no-sido-suficiente-202004040004_noticia.html

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