La decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del vicepresidente, Pablo Iglesias, de no asistir al funeral por las víctimas de la mayor tragedia de la democracia -la pandemia del Covid- contrasta con lo que ambos políticos hacían y prometían cuando estaban en la oposición.

Curiosamente, tanto Sánchez como Iglesias acudían a funerales católicos cuando eran candidatos del PSOE y de Podemos, y por víctimas mucho menos numerosas o más lejanas que las que han perdido la vida durante la pandemia.

Por ejemplo, ambos acudieron a la ceremonia religiosa que se ofició el 15 de diciembre de 2015 en la plaza de la Comisaría de Canillas por dos policías asesinados en Kabul. Sánchez también acudió como presidente del Gobierno, en octubre de 2018, al funeral de la soprano Montserrat Caballé y, cuando aún estaba en la oposición, el 2 de octubre de 2014, llegó a anunciar que cuando llegara a Moncloa las víctimas de la violencia de género tendrían funerales de Estado, aunque después rectificó.

También Pablo Iglesias acudía a funerales como líder de Podemos. De hecho, el 17 de mayo de 2017 asistió al funeral por las víctimas del terremoto de Ecuador que se celebró en la Catedral de La Almudena y al que acudieron los Reyes.

A pesar de que el funeral oficiado el lunes por las víctimas del Covid reunía unas condiciones extraordinarias, por el elevado número de muertos y porque muchos de ellos murieron en soledad y no pudieron ser velados ni despedidos, Sánchez e Iglesias dejaron la representación del Gobierno a la vicepresidenta Carmen Calvo.

Pedro Sánchez excusó su ausencia con un viaje a Lisboa, y el vicepresidente Pablo Iglesias se fue a un mitin al País Vasco. Ninguno de los dos quiso acudir al primer funeral institucional de su mandato, una ceremonia que tuvo que organizar la Iglesia porque el Ejecutivo se limitó a convocar un acto civil de homenaje para el próximo día 16.

«Gobierno asesino»
Lo habitual en este tipo de ceremonias es que asista el presidente del Gobierno, como hicieron los predecesores de Sánchez, aunque en ocasiones recibieron insultos y reproches de las familias de los muertos, como ocurrió en algunos funerales de víctimas de ETA, del Yak-42 o del 11-M. En este caso, no hubo palabras hirientes en el templo, pero después, a la salida de la catedral, sí se oyeron en la calle gritos de «Gobierno asesino», «Justicia» o «dónde están los muertos».

A la ceremonia que se ofició el lunes en la Catedral de La Almudena asistieron Sus Majestades los Reyes con sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía -que acudían a su primer funeral institucional- y fueron recibidos y despedidos con aplausos del público en la puerta del templo.

Junto a ellos se encontraban las altas autoridades del Estado, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; políticos como Pablo Casado (PP), Edmundo Bal (Cs) e Iván Espinosa de los Monterios (Vox); personal sanitario, militares, policías, guardias civiles, bomberos, voluntarios, representantes de otras confesiones religiosas -incluidos musulmanes y judíos- y unos setenta familiares de las casi 50.000 víctimas que ha dejado la pandemia.

https://www.abc.es/espana/abci-cuando-pedro-sanchez-y-pablo-iglesias-si-iban-funerales-202007070213_noticia.html

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