En el fútbol, como en todos los segmentos de la vida, se puede ser hormiga o cigarra. Mi compañero y amigo Salvador Sostres relata que el Barcelona ha sido cigarra. Por el contrario, el Real Madrid, famoso por sus fichajes estratosféricos a lo largo de este siglo, desde Figo a Hazard el transcurso de veinte años, nunca dejó de ser hormiga, porque sabe que el dinero es tan cobarde como traidor y no entiende de famas. Esta crisis hará pupa a todos, pero si alguien la puede aguantar mejor es la «casa blanca».

Los auditores nos relatan una frase que se ha hecho leyenda entre ellos: «Es muy difícil encontrar errores en las cuentas del Real Madrid». Esta crisis producirá daño todo el mundo y también reducirá los ingresos del club madrileño, presupuestados inicialmente para esta temporada en 822 millones. Habrá menos ingresos, pero también menos gastos. Y Florentino Pérez dirige la entidad como si fuera una empresa privada y ha cubierto las espaldas de la casa ante cualquier contratiempo.

Nada más traspasar a Cristiano el 9 julio de 2018 por 100 millones de euros, aprovechó el beneficio para realizar una provisión de fondos extraordinaria de 46,378 millones que contabilizó en el apartado de gastos, dentro del segmento «estado financiero», del presupuesto 2018-19.

El club tenía en caja 155 millones de euros el pasado mes de septiembre. Ahora hay menos, por supuesto, pero el colchón es amplio

Pedro López, vicepresidente y responsable del área económica, lo explicó en su exposición del presupuesto 2018-19 ante los socios en la Asamblea anual ordinaria realiza en septiembre de 2018. Lo que hizo el club fue reducir los beneficios de la campaña de la decimotercera Champions y guardar el dinero en la buchaca. Ahora puede revertir esos 46 millones en la temporada 2019-20.

El club tenía en caja 155 millones de euros el pasado mes de septiembre. Ahora hay menos, por supuesto, pero el colchón es amplio

La empresa se encuentra económicamente consolidada y es clara: «El Real Madrid no se plantea ahora mismo ni expedientes temporales de empleo ni retrasos en los pagos de salarios a jugadores».

La plantilla madridista estudia con diversos entes la forma de ayudar con parte de sus emolumentos a personas muy golpeadas por esta crisis

Los cimientos económicos del club son fuertes y están apoyados en una diversidad de negocio muy modernizada, apuntalada en capítulos que no tienen que ver con el juego en el propio césped. Los datos son elocuentes.

El presupuesto de esta campaña ascendía a 822 millones y contaba con la llegada del Real Madrid hasta cuartos de final de la Copa de Europa. Hoy esa previsión solo se ha perdido un partido en casa y dos posibles salidas.

La mayor partida de ingresos la produce la mercadotecnia, que debía aportar a la caja 371,1 millones. Aunque la venta se reducirá por el cierre presencial actual, buena proporción del negocio se realiza por todo el mundo y a través de internet, no en venta cara a cara. El «merchandising» duplica los ingresos de televisión, que estaban calculados en 179,8 millones. Los amistosos y torneos internacionales fueron planificados en 109 millones. Y los ingresos del estadio sumaban 161 millones y se han cubierto ya en el 80 por ciento.

Este parón hará daño, por supuesto, pero menos. Los futbolistas de la plantilla estudian actualmente con diversas instituciones la mejor manera de aportar una parte de sus fichas para ayudar a las personas más perjudicadas por esta crisis.

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