Finales de Champions y Europa League pospuestas sine die, reinicio de la Liga para mediados de mayo en el escenario más optimista, final de Copa para finales de ese mismo mes, si es posible… El fútbol de élite vive los días más complicados de su historia moderna y sus dirigentes, aparte de preservar la salud del gremio y de sus allegados, no dejan de trabajar en cómo y cuándo podrá volver a verse rodar un balón sobre el verde. Una labor complicada, sabedores de que será el minuto a minuto de la pandemia el que haga posible, o no, sus calendarios, y quién mejor que la ciencia para desmenuzar el futuro del fútbol a corto plazo.

«La curva nos dice que Italia podría llegar a su pico en el inicio de la próxima semana, y nosotros vamos una semana más tarde. Si luego ocurre como en China, que el descenso ha sido brusco, el confinamiento podría darse por terminado a finales de abril y eso encajaría con las fechas que maneja la Liga», cuenta a ABC Pablo Barreiro, médico del área de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III.

Meteorología
«Mediados de mayo puede ser una fecha realista, pero dependerá de si la contención es efectiva, y para ello debe ser drástica. La meteorología es el otro componente a tener en cuenta. No sabemos cómo se va a comportar este virus con el aumento de las temperaturas, pero creemos que la transmisión será más reducida e ineficiente», explica Albert Bosch, presidente de la Sociedad Española de Virología y catedrático de microbiología de la Universidad de Barcelona.

Barreiro también pone el acento en la meteorología de mayo y junio: «Los cuadros respiratorios son más frecuentes en épocas frías, cuando los virus sobreviven más tiempo en superficies, el frío irrita las mucosas y se es más sensible a infectarse. La primavera avanzada debe ser otro muro de contención». «La temperatura puede ayudar, pero no sabemos cuánto podría ser esa ayuda. Es imposible de predecir. Habrá que tomar decisiones acorde a los datos que tengamos en esos momentos. Con esta pandemia hay que ir día a día», asegura Adolfo García-Sastre.

El jefe de patógenos emergentes del Hospital Monte Sinaí de Nueva York se alinea con esa idea de Simeone de partido a partido que tanto ha calado en el fútbol de hoy: «Lo que está en nuestra mano es monitorear cada día, para tomar las mejores decisiones, pero no es posible predecir con seguridad cuándo remitirán los contagios. Y cuando lo haga, habrá que abrir la mano poco a poco, porque no se puede pasar del confinamiento al todo. También en el fútbol». «De la noche a la mañana, pasar de estar encerrados en casa a llenar un estadio con 100.000 personas no es lo adecuado. El regreso a la vida normal debe ser escalonada y grandes eventos, como partidos de fútbol, deberán ser a puerta cerrada o limitados en número de espectadores», añade Barreiro.

Cuanto más gente, más opciones de rebrote de coronavirus. Pero entonces, ¿qué ocurre con el contacto directo entre futbolistas? Aquí los riesgos se puede minimizar con un buen protocolo y un examen casi diario de todos ellos. Además, bajo el prisma de la ciencia, el fútbol no es un deporte de tanto contacto como podría parecer: «Hay abrazos, agarrones, pero poco más. No hay un contacto continuo y contundente como en otros deportes. Recuerdo un número del «New England Journal of Medicine» que detallaba cómo en una final de fútbol americano universitario, entre Florida State y UCA, esta segunda perdió a pesar de ser la gran favorita. Días antes del partido todo el equipo se contagió por un norovirus (gastroenteritis) que le transmitió una persona infectada que manipuló sus sándwiches. Florida State ganó y días después todos estaban también contagiados. En el fútbol las probabilidades de que suceda esto son menores», cuenta Bosch.

También parecen más bajas las opciones de que vuelva la Champions: «Me cuesta creer que haya libre circulación de fronteras en Europa durante los próximos meses. Todos los países van a ser muy celosos con dejar entrar a personas de otras naciones. Si solo se desplazan jugadores y cuerpo técnico, y todos ellos previos test negativos, se podría jugar Champions, pero si no es así lo veo imposible», dice Barreiro. «Mire el Atalanta-Valencia lo que provocó. Impensable el reinicio de la Champions sin restricciones muy duras», reflexiona Bosch. «Influirán bastante las medidas de cada país para combatir la pandemia porque no habrá vacuna hasta dentro un año», explica García-Sastre.

Los campeonatos nacionales van a tener menos zancadillas que partidos continentales, pero quizás ambas situaciones sean pan para hoy y hambre para mañana. Acabar esta temporada no es la única piedra en el camino: «Hasta que el Covid-19 no lo hayamos pasado un 80% de la población, y siga sin haber vacuna, esto va a seguir siendo una amenaza. En septiembre/octubre, con la llegada del otoño, se avecina un repunte importante y eso afectará también al fútbol. Se habla poco de la temporada 20-21, pero también va a ser complicada», sentencia Barreiro.

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