Con el complicado panorama que ha dibujado la pandemia del coronavirus han sido muchísimas las muestras de apoyo que han dado quienes más fácil lo tienen para ayudar. Entre ellos, los deportistas de primer nivel, caso de los futbolistas de élite.

Leo Messi fue uno de los primeros en poner su granito de arena: un millón de euros para luchar contra el Covid-19, a repartir entre hospitales argentinos y el Clínic de Barcelona.

Otro tanto aportó Pep Guardiola, principalmente destinado a adquirir útiles sanitarios para proteger al personal de los hospitales y auxiliar a los enfermos. Tanto como el tenista Roger Federer y su mujer, Mirka Vavrinec, quienes lo destinaron a las familias menos pudientes de Suiza. La misma cantidad que Robert Lewandowski, el delantero de Bayern de Múnich.

También se subió al barco de las donaciones Sergio Ramos, quien anunció que tanto los integrantes de la plantilla del Real Madrid como el propio club habían arrimado el hombro para dar un impulso a Unicef y permitir comprar material sanitario. En total, 15.000 equipos de detección del virus, 1.000 EPIs y 364.571 mascarillas.

Además, en clave madridista, Isco Alarcón y Sara Sálamo pusieron en marcha una campaña para recaudar 500.000 euros y comprar material para los hospitales, titulada «descorónate».

Fabio Cannavaro, que ahora entrena al Guangzhou chino, donó 30.000 mascarillas a un hospital de Nápoles, su ciudad natal. «Es correcto que la gente como yo sea la primera en ayudar», dijo el exfutbolista.

El máximo accionista del Valencia, el singapurés Peter Lim, administró a la Comunidad Valencia 50.000 mascarillas y 300 termómetros.

Otro propietario, Turki Al-Sheikh, el del Almería, lleva ya 1.200.000 euros aportados a la causa, según anuncia el propio club andaluz, repartidos entre comida, personal sanitario o trabajadores que han perdido su empleo.

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