Una de las prioridades del Barcelona durante este segundo semestre de la temporada era renovar a Marc-André Ter Stegen, que acaba su vinculación con el club catalán el 30 de junio de 2022. Aunque su cláusula de rescisión es de 180 millones de euros, el club azulgrana quiere prolongar su contrato ante la evidencia de que es un puntal del equipo y pieza básica de su columna vertebral. Hasta el momento se habían producido varias conversaciones con su agente, Gerd Vom Bruch y, aunque en un principio el portero se había mostrado desencantado ante el rendimiento del equipo y había tenido algún enfrentamiento con Messi en un entrenamiento, en las últimas fechas la situación había cambiado.

No obstante, la crisis del coronavirus y las consecuencias económicas que puede tener en los clubes de fútbol, ha frenado en seco las conversaciones hasta ver cómo evoluciona esta pandemia y constatar la incidencia que tiene sobre las arcas del club catalán, ya que la petición de Ter Stegen sería imposible de cumplir en unos momentos en los que la entidad está solicitando a sus deportistas que se rebajen el salario un 70 por ciento.

El Barcelona le ofrecía unos 6,5 millones de euros por temporada, cifra que el portero consideraba insuficiente. Stegen defiende que ha hecho méritos suficientes para equipararse a futbolistas como Rakitic, Umtiti o Jordi Alba y ha solicitado 10 millones de euros netos por campaña, una cifra difícil de asumir en estos momentos. De todas formas, el Barça estaba dispuesto a acercarse a las pretensiones del alemán con un contrato largo que le permitiera alcanzar el montante global que pretende, además, también valoraba una aumento progresivo de la ficha.

Las negociaciones han quedado ahora en punto muerto y, aunque desde el club se transmite un mensaje de tranquilidad por el año y medio de contrato que aún le queda al teutón, es una carpeta abierta que el club querría cerrar cuanto antes y más tras el interés que ha suscitado en los clubes más potentes de Europa. En 2016 amenazó con marcharse al City si no disponía de más minutos. La marcha de Claudio Bravo le catapultó a la titularidad y le confirmó como uno de los mejores porteros del mundo, como demuestra el debate generado en Alemania, donde la mayoría de aficionados pidieron que Neuer dejase paso al azulgrana. Juventus y Chelsea ya le tentaron este verano y ahora es el Bayern de Múnich el que quiere convertirle en su icono.

Desde la zona noble del Camp Nou ven indicios de la receptividad del alemán a quedarse más años. Su adaptación a la ciudad (le gusta viajar en metro), el nacimiento de su hijo Ben en Barcelona y la comodidad de su mujer, Daniela Jehle, con el entorno catalán (acabó la carrera de arquitectura en la UB) pueden decantar la balanza. Además, se está construyendo una casa en el municipio de Castelldefels.

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