Flexibilidad en la organización, capacidad de adaptación, temor a contagios, imaginación, incertidumbre, escenario desconocido. Son algunos de los términos que resumen las sensaciones de los empresarios de Castilla y León ante la situación generada por la crisis sanitaria del coronavirus y la declaración del estado de alarma, que sólo permite la actividad de los sectores productivos considerados esenciales. Es un panorama muy complicado, particularmente sombrío para el comercio y la hostelería, clausurados. En otros ámbitos, las empresas tratan de afrontar las adversas circunstancias haciendo un verdadero encaje de bolillos para no dejar abandonados a sus clientes, con una cadena logística afectada que retrasa la llegada de mercancía de los proveedores. El teletrabajo se impone donde existe la posibilidad, porque en otros ámbitos hay que seguir sobre el terreno.

Autónomos y pymes tienen dudas de que pasará con sus negocios una vez recuperada la normalidad

Desde su sede central en la localidad palentina de Venta de Baños, Iberacústica es una empresa líder en el sector del control del ruido y vibraciones, con más de 40 trabajadores, que fabrica productos de alto valor tecnológico, con un mercado ampliado a todos los sectores industriales y de la edificación. Está presente en varias comunidades autónomas y acaba de desembarcar en Chile. Hasta la fecha, la fábrica está trabajando en condiciones casi normales, según explica su gerente, Antonio Pérez García. «Tenemos pedidos anteriores al estado de alarma y siguen en marcha, al menos durante mes y medio. Los montajes de los productos que estamos fabricando son los que se han parado, por lo que estos trabajos tendrán que posponerse a cuando finalice esta situación», indica.

La compañía tiene varias secciones, como ingeniería, montajes y fabricación. Todo el personal de ingeniería está teletrabajando, junto con alguno de administración. «En nuestra empresa el teletrabajo se implantó hace más de una década, para facilitar la conciliación familiar a casi todos los empleados en el que el tipo de actividad lo permite, por lo que no nos ha supuesto ningún

esfuerzo extra». Para los trabajadores que tienen que prestar sus servicios en fábrica, están siguiendo los protocolos de seguridad y salud establecidos.

Situación imprevisible
Antonio Pérez reconoce que existe la lógica inquietud ante el aluvión de noticias sobre el COVID-19 y su evolución recibidas a diario, «porque no se puede hacer una previsión fiable más allá de 24 horas. Desde el punto de vista de la salud de los trabajadores, nos preocupa que puedan estar expuestos al contagio. Desde el punto de vista económico, la situación es totalmente imprevisible y cualquier escenario es posible. Como medidas de contingencia, optamos por una bolsa de horas que tienen los trabajadores y vacaciones, lo que nos proporciona un margen de actuación de cierto tiempo».

Una de las grandes ventajas de Iberacústica es que la actividad se halla muy diversificada, estratégica y geográficamente, una suerte en comparación con otros sectores, «pero también somos conscientes de estar ante un escenario completamente desconocido por todos». No obstante, por aquello de hacer de la necesidad virtud, Antonio Pérez tiene claras sus bazas. «La opción con la que contamos para salir adelante es la flexibilidad de todos: trabajadores, directivos, clientes y proveedores», concluye.

RBH Global es una firma de abogados y consultoría de empresas, que desde sus orígenes en León se ha expandido a otras ciudades de España -Madrid, Valladolid, Zaragoza, Sevilla o Barcelona, entre otras- y que está viviendo estos días la inquietud de muchos ciudadanos, como pymes y autónomos. Con una plantilla de ochenta personas y experiencia en todas las ramas del derecho, su presidente ejecutivo, Pablo Roberto, explica que la incertidumbre en términos económicos «se traduce en jornadas maratonianas para tranquilizar y asesorar a nuestros clientes, para que puedan tomar las decisiones que más les convienen en el menor tiempo posible», asegura el directivo, quien lamenta el escaso tacto de las administraciones públicas con el tejido empresarial en una situación tan delicada.

«Nos preocupa no sólo la cuarentena, sino los efectos que padeceremos a todos los niveles»

Según precisa el directivo, «la implicación de los despachos está siendo clave para el cumplimiento de las obligaciones de los clientes. Es una crisis sanitaria con una gran trascendencia económica para la mayoría de los autónomos y pymes, que se ven sin ingresos, con demasiados pagos a los que hacer frente y las dudas de qué pasará con sus negocios una vez recuperada la normalidad». Es tal el temor ante el futuro inmediato que han tenido que recurrir a videoconferencias encriptadas con algunas de las empresas a las que asesoran, para mantener la confidencialidad al máximo, «ya que las conversaciones entre abogado y cliente son secretas por ley». En medio de este panorama virtual, las reuniones grupales por el mismo sistema son aún más habituales, en una firma con una larga trayectoria en materia de teletrabajo.

El mismo servicio
En la actualidad, todos los empleados de RBH trabajan desde sus domicilios, «sin que el servicio a nuestros clientes se haya resentido por este motivo. La opción ya se ofrecía a los trabajadores y, por razones familiares, estaba implementada con algunos desde hace un año. No hay contacto físico con los clientes pero la relación es la misma. Hay, eso sí, ciertas incomodidades, como la transmisión de la documentación en el ámbito fiscal, que ha supuesto un esfuerzo por su parte para digitalizarla porque, en muchos casos, no estaban acostumbrados o carecían de medios». En este sentido, Pablo Roberto cree que el funcionamiento interno de la consultoría puede complicarse si continúa la cuarentena «y la Administración no lo pone fácil».

Surgida hace 73 años, en la posguerra, Suministros Sáenz es una empresa vallisoletana que proporciona piezas a distintos sectores, desde los tradicionales como el industrial, alimentación, agricultura, farmacia, ferroviario y obra pública -algunos primordiales durante la pandemia- a otros más modernos como la robótica, ingeniería o aeronáutica. El equipo se ha dividido en dos grupos, uno presencial y otro por teletrabajo, que desdoblan todas las funciones habituales. «Toda prevención es poca y los empleados atienden todas las medidas de seguridad, con mascarillas, guantes, distancia, limpieza, tanto entre nosotros como en la interacción con los clientes», señala María Tamariz, su máxima responsable, quien destaca el espíritu positivo en el trabajo y el ánimo para mantener viva la empresa.

«Son tiempos sin precedentes -prosigue-, por lo que ni siquiera podemos intuir cómo va a acabar esta pesadilla. Nos preocupa no sólo la cuarentena, sino los efectos que vamos a padecer a todos los niveles. Otros están peor. Procuramos tener una actitud proactiva e irnos adaptando hora a hora, día a día». De hecho, los primeros días fueron más de prisas y urgencias, y ahora parece que todo va tomando forma «y sabemos cómo abordar los procesos». En estas circunstancias, como es natural, se ha resentido la agilidad de la cadena logística, pero los clientes entienden la situación excepcional que se vive, «porque aflora un espíritu de servicio y mayor colaboración».

En sus instalaciones del Polígono San Cristóbal, con una plantilla de quince personas, Suministros Sáenz ofrece desde piezas de montaje y mantenimiento -rodamientos, bandas de transporte, tornillería, cadenas, brocas, engrases…- hasta otros de alta precisión. En opinión de Tamariz, que afirma no haber pensado de momento en otro modelo de empresa, «es necesario un mensaje de tranquilidad en general y de apoyo a los que sufren la enfermedad. Juntos venceremos esta pandemia». Así sea.

https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-escenario-desconocido-para-empresas-202003261045_noticia.html

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